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jueves, 28 de noviembre de 2013

APUNTES SOBRE LA MOTIVACIÓN EN EL AULA


APUNTES SOBRE LA MOTIVACIÓN EN EL AULA.
DRA. ADRIANA FERNÁNDEZ REIRIS.
                              
LA MOTIVACIÓN: PUNTO DE PARTIDA Y DE LLEGADA.

EL ARTE DE MOTIVAR.

                                                         
"Excelente maestro es aquel que, enseñando poco,

hace nacer en el alumno, un deseo grande de aprender".

-A. Graft.





         "No hay aprendizaje sin motivación" [1] ésta, como otras frases, se repite en el nivel teórico como un imperativo didáctico, pero no siempre logramos respetarla en la práctica. Ocurre que el logro de la motivación es un difícil arte, depende de muchas variables porque si bien hay motivos humanos comunes y universales aún éstos tienen diferencias según cada cual, por ejemplo: hasta la necesidad del hambre es distinta para cada persona. Contemplar los gustos y preferencias, los intereses y necesidades, las valoraciones de cada alumno es una complicada tarea pero, como educadores, necesitamos crear un clima en al aula que permita que afloren y se canalicen esas diferencias individuales que, bien conducidas, pueden enriquecer la labor del grupo.

          Tal como apuntó Karl Bernhardt (1966): "¿Motivación para qué? - Si al maestro le interesa principalmente obtener un niño sumiso, obediente, que siempre haga lo que se le dice, entonces el tipo de motivación que se utilice estará destinado a producir ese resultado. Si al contrario, se desea estimular el desarrollo y la iniciativa individual y dirigir al niño hacia una madurez bien equilibrada, se dará a la motivación un acento diferente. (........) La motivación, pues, no es un problema de manipular fuerzas e incentivos externos, sino de considerar las necesidades y sentimientos del individuo a la luz de una meta educacional". Si se adopta esta postura queda atrás la polémica sobre la necesidad de premios y castigos para incentivar, porque parafraseando el dicho popular se puede decir "dime cómo motivas y te diré qué clase de docente eres".
  
           Ana P. de Quiroga (1987) en sus desarrollos a partir del pensamiento de Enrique Pichon-Rivière postula que "en todo tipo de organización relacional, interaccional, sea familiar, grupal, institucional o comunitaria, allí donde las necesidades son sistemáticamente desconocidas, negadas o distorsionadas, se genera patología, trastornos del aprendizaje y la comunicación". Cabe preguntarse, en forma permanente, si nuestra escuela y nuestras propuestas de enseñanza reconocen y parten de las auténticas necesidades de nuestros estudiantes...
        
Los motivos no se presentan aislados, sino que se eslabonan en cadena. Por ejemplo, en el caso de un alumno que tiene un marcado interés por lograr un buen rendimiento escolar para satisfacer a sus padres,  probablemente, impulsa su conducta un amplio abanico de deseos concientes e inconcientes que pueden ser: rivalidad fraterna, búsqueda de recompensas materiales o afectivas, afirmación de su yo a través de la estima de su familia, temor al castigo, etc.. Por eso, la motivación extrínseca, denominada por algunos autores incentivación, siempre se conecta con motivos intrínsecos más o menos ocultos y profundos.

            Resulta evidente que el tan recurrido castigo como forma de instaurar la "disciplina", a todas luces no es pedagógico ni eficaz. La frustración es una de las principales causas de desmotivación.  Lo importante es que la fuerza del motivo para aplicarse al estudio nazca de la necesidad sentida y del interés genuino del alumno. En aquellos casos en que no se puede evitar la frustración, se requiere fomentar una perspectiva motivadora ante ella, la que se sintetiza en el lema tan difundido como profundo: APRENDER DEL ERROR[2].

         No sólo hay que suprimir el castigo o el miedo como forma de "incentivación" sino también tener cautela en el empleo de los premios. Se ha comprobado que actividades interesantes de por sí para el alumno, pueden perder su motivación intrínseca al establecer el docente una motivación extrínseca como la calificación u otro tipo de incentivo.

         Por supuesto que no es sencillo lograr la motivación intrínseca del estudiante, por eso, se lo considera un arte de motivar. No es cuestión de "adivinar" los intereses y necesidades de nuestros alumnos sino de explorarlos en un diagnóstico formal o informal para conocerlos mejor  y , fundamentalmente, se requiere adjudicarles el rol protagónico que tienen respecto de su propio aprendizaje.  En un principio podemos encontrar resistencia en los mismos chicos que no quieren asumir la participación porque les significa un mayor compromiso y esfuerzo, pero en cuanto descubran que puede haber placer en el esfuerzo si éste tiene un sentido, si es para cumplir un objetivo que valoran, la resistencia desaparecerá.

EL AMOR AL APRENDIZAJE.

                                                                             
"Esta necesidad de buscar, de conocer en torno a sí,

de enriquecerse -desde todos los puntos de vista- y

de ascender, es innata en el hombre y en todos los

seres vivos."



  
            El afán de aprender no implica un deseo enciclopedista e imposible de "querer saberlo todo" sino poder encontrar el área de la vocación personal y desarrollarla al máximo de nuestras posibilidades. En este sentido es muy célebre la teoría de las Inteligencias Múltiples del investigador de la Universidad de Harvard,

Howard Gardner  

Gardner define la INTELIGENCIA como: CAPACIDAD PARA RESOLVER PROBLEMAS DE POR LO MENOS UNA NATURALEZA QUE SEAN VALIOSOS EN CADA CULTURA
DISTINGUE OCHO DIFERENTES FORMAS BÁSICAS O HABILIDADES DE PENSAMIENTO.
LINGÜÍSTICO: relacionada con la capacidad e manejar conceptos  variables y expresivos, de percibir relatos e historias. El talento verbalizado.         
LÓGICO / MATEMÁTICA: es la que tiene que ver con los conceptos lógicos, la agrupación de datos y su deducción, la clasificación y las conclusiones  obtenidas en estas operaciones.
MUSICAL: es la capacidad rítmica de reconocimiento de sonidos de diferentes instrumentos en distintas canciones y de la  secuencia de la musicalización.
ESPACIAL:  el manejo del espacio y la resolución de problemas prácticos referidos a él.    CINÉTICO-CORPORAL: relacionada con el dominio del movimiento y del cuerpo: actividad física, danza, deportes, etc.
INTERPERSONAL: es la capacidad relacionada con lo social, el liderazgo, la conducción grupal, la facultad de sentirse  hacer sentir bien a los demás. La comprensión sutil de los otros seres humanos.
INTRAPERSONAL: habilidad para relacionarse con uno mismo, de poder reflexionar acerca de las causas de un comportamiento que motiva a actuar de tal o cual manera, de autodisciplina, de ejecución de proyectos personales. Implica el talento de comprenderse a sí mismo agudamente y de poder utilizarlo en forma productiva.
NATURALISTA: está referida a la competencia para reconocer flora y fauna, establecer distinciones trascendentes en el mundo natural y utilizar productivamente sus habilidades en actividades de caza, granja o ciencias biológicas.   

              Si aceptamos esta diversidad de  inteligencias o talentos que puede poseer el ser humano y los valoramos a todos sin falsas jerarquías, el tan mentado respeto por las diferencias individuales de nuestros alumnos nos resultará más fácil. Tradicionalmente se consideraba a las inteligencias lógico-matemática, lingüística y espacial como la únicas e incluso la batería de test con que se medía el coeficiente intelectual estaba impregnada  de este concepto. Quizás, entre otras razones, porque quienes elaboraban las pruebas de inteligencia tenían un predominio de algunos de esos tipos de pensamiento...


          Enfocar la enseñanza teniendo en cuenta la teoría de las inteligencias múltiples, junto con la orientación hacia la formación de las distintas competencias pueden constituir un factor de mayor motivación para nuestros alumnos al abrir la enseñanza a sus numerosos y variados  intereses y necesidades y hacia aquello que le requerirá la sociedad al salir de la escuela. Dice Gardner (1993): "El amplio espectro de estudiantes - y quizá, la sociedad en su conjunto- estaría mejor servido si las disciplinas fuesen presentadas en diferentes modalidades y el aprendizaje fuera valorable a través de una variedad de medios".


           Así como  cada alumno tiene su estilo cognitivo (o matriz de aprendizaje), dentro de éste puede incluirse el estilo de motivación en el que Kozéki[3] distingue tres componentes: el cognitivo, el afectivo y el moral. Para este autor es fundamental el papel que ejercen la familia y la escuela en la conformación inconsciente del estilo de motivación que tiene el individuo; que unas familias valoren el resultado y no el esfuerzo de sus hijos o hijas o que un docente fomente la competitividad en sus clases son actitudes que el alumno va incorporando desde pequeño y se integran en su estilo de motivación. Lo mismo que las ideas espontáneas y el estilo cognitivo en general, es necesario que el enseñante conozca el estilo de motivación que ha construido el alumno para promover, desde allí, aprendizajes que sean significativos y basados en una motivación intrínseca.

          Hay algunas motivaciones que han sido un especial objeto de estudio en el campo psicopedagógico debido a su importancia en el aprendizaje, a saber: la curiosidad y la necesidad de triunfar que darían respuesta al interrogante sobre el por qué se comporta el alumno de esta manera y la ansiedad y el nivel de aspiración que explicarían el cómo del comportamiento. Estos cuatro motivos son interdependientes, se influyen mutuamente.

          Jean Marie Diem y Avner Ziv (1979)  apuntan que "Las nuevas teorías sobre el aprendizaje se basan en métodos que utilizan, en el mayor grado posible, la curiosidad natural de cada alumno.  (...) R.

Fourcade insiste en la necesidad de que los profesores "provoquen la sed" en los alumnos apelando a la curiosidad y también al interés, al asombro, a la imaginación, a la libertad, a la confianza". y proponen una "Pedagogía de elección" con la cual se puedan respetar los distintos ritmos de aprender, donde inclusive la arquitectura de las escuelas contemple que algunos alumnos necesitan una ambientación tranquila salas pequeñas de mayor intimidad, mientras otros requieren salas grandes, plenas de estímulos.  Usted, estará pensando que esto es utópico para la escuela de hoy con tan escasos recursos pero, creemos que vale la pena tenerlo en cuenta como ideal.

          Respecto de la ansiedad, los autores citados distinguen un nivel mínimo necesario  de la ansiedad patológica provocada, a menudo, por una educación familiar y escolar autoritaria o sobreprotectora.  Esta ansiedad excesiva que perturba el estudio y, hasta las relaciones interpersonales, puede prevenirse en tanto la familia y la escuela coloquen al chico frente a las realidades y le autoricen a que él mismo haga sus experiencias.

          La necesidad de triunfar, aprendida del ambiente familiar y reforzada por la escuela se cristaliza en el nivel de aspiraciones que cada uno tiene. Diem y Ziv declaran que: "el nivel de aspiración es más o menos paralelo al nivel de realización, pero un poco más elevado. (...) El hecho de que el nivel de aspiración sea más alto refleja el deseo de "superarse". Este proceso está relacionado con el contexto cultural y es característico de la sociedad occidental. En ésta se da gran valor al éxito. En occidente la educación empuja a los niños a competir con los otros y consigo mismo.
  (...) La decisión del nivel de aspiración es un compromiso entre dos tendencias contrarias: una a evitar el fracaso, otra a triunfar en el grado más elevado posible. Si una persona se fija un nivel de aspiración demasiado elevado, fracasará. Si, en cambio, se propone un nivel de aspiración demasiado bajo, no tendrá la sensación de haber triunfado realmente. Es, pues, importante ayudar a que los niños se fijen un nivel de aspiración real. Entonces podrá el alumno alcanzar los objetivos que se trazó y hacer frente con mayores garantías a posibles fracasos.".


              La motivación en el aprendizaje además de ser imprescindible para que éste ocurra porque es su punto de partida, es un proceso que lo acompaña en su desarrollo a través del placer de la función, de la ejecución y también es su punto de llegada en tanto en las teorías cognitivas no se  habla ya de aprendizajes  definitivos (como productos acabados) sino de un continuo y espiralado progreso que no tiene conclusión y se realimenta a sí mismo. 



ALGUNAS ESTRATEGIAS DE PROBLEMATIZACIÓN.

                                                                                        
"La tentativa de dictar los métodos que han de

aplicarse en la enseñanza, no significa ni más

ni menos que la deliberada restricción de la

inteligencia, el aprisionamiento del espíritu."

                                                                                        

John Dewey

         Es muy atinada la reflexión del pedagogo norteamericano Dewey que hemos citado, pero ante la complejidad del arte de motivar y las exigentes demandas de nuestros alumnos, ¿es posible definir algunas estrategias para despertar la motivación?. Creemos que sí.  Problematizar es reconocer y estudiar el problema, supone un cuestionamiento de los datos, el surgimiento de interrogantes y dudas, con la consecuente indagación porque lo que se sabe se percibe como insuficiente, es en definitiva apelar a la motivación intrínseca, autónoma.
   
         Un libro de varios autores publicado con el título "Como motivar a sus alumnos"(Varios;1983) contiene, entre otras, estas sugerencias:

    La confianza mutua es la base de todo tipo de realizaciones.
    Hagamos a los niños responsables y confiemos en ellos.
    La motivación se produce cuando ellos se enteran de cuánto me importan.
    Los niños pueden tomar decisiones sobre las actividades diarias.
    Los niños son de por sí curiosos. Si consigo sintetizar con ellos, su propio interés les hace aprender".
    Los chicos traen al colegio cosas que desean compartir.
    Una actividad puede ser resultado de un tema convencional o de ideas un poco extravagantes.
    Siempre hago especial hincapié en que traten de aprender todo lo posible.
    Lo importante es saber quiénes somos y tener fe en nosotros mismos.
    El interés de los padres constituye una influencia positiva.
    Existe una enorme relación entre la imagen que el niño tiene de sí mismo y la motivación.
    La historia puede estimular la imaginación y proporcionar un sentimiento de orgullo y de pertenencia.
    La lectura debe ser una actividad relajante y amena.
 
           Los problemas están en la vida, nos enfrentamos a diario con ellos y ponen en juego nuestra voluntad y nuestras competencias para resolverlos. Por tanto, no hace falta buscarlos ni inventarlos para constituírlos en variados modos de promover el interés y la capacidad de pensamiento de nuestros alumnos. Inclusive, es necesario rescatar el valor de que sean los propios chicos quienes los planteen, al decir de Hans Aebli (1988):"Es creativa la persona que no sólo es capaz de resolver problemas, sino también de planteárselos a si misma."

           La profesora Hilda W. De Sosnik en un artículo de la revista "La Obra" titulado "Una clase en acción"  explica que "el requisito inicial para que un sujeto pueda aprender, es que se enfrente a una situación problema." Y, luego, plantea: ¿”Cómo problematizar un grupo?
                                        A mí se me ocurre hacerlo a partir de:
                                         - un juego
                                         - una película
                                         - una discusión grupal
                                         - un cuento
                                         - una observación directa
                                         - un hecho casual
                                         - una visita
y, por supuesto, a partir de un proyecto de investigación."
          
          Estas estrategias que hemos citado pueden parecer "recetas" que, naturalmente, no tienen "efecto mágico" ni son aplicables a todas las diversas y singulares situaciones que cotidianamente se  plantean en las aulas, pero tienen el sabor de la experiencia docente y no están infladas por teorías porque, precisamente, provienen de maestros y profesores no de pedagogos o psicólogos alejados de las aulas.

           La investigación de Becker (1979) pudo detectar las siguientes conductas motivadoras del profesor en el transcurso de la clase:

  - Señala la importancia del tema.

  - Establece relación con la situación vital de los alumnos.                                                                        
 - Destaca aspectos problemáticos del tema.
                                                             
 - Señala su propia relación con el tema.
                                                           
  - Provoca asombro en los alumnos.
                                                           
  - Expresa sentirse personalmente afectado.
                                                           
  - Habla con los alumnos sobre las causas de la poca participación.
                                                            
 - Modifica los objetivos según las necesidades de  los alumnos.
                                                           
 - Reconoce el trabajo ya realizado.  
                                                           
 - Señala una meta cercana.
                                                             
- Propone a distintos alumnos tareas diferentes.
                                                            
- Ofrece ayuda para el aprendizaje.
                                                             
- Propone un premio.
                                                              
- Cambia de método.
                                                           
  - Modifica la organización de la clase.
                                                           
  - Organiza un juego.
                                                              
- Realiza una competición.
                                                            
 - Intercala una pausa.
                                                            
 - Modifica las condiciones exteriores.
              



        Eberhard Todt (1991) ha estudiado las condiciones de estímulo de los intereses referidos a las asignaturas y encontró las siguientes:

1. Posibilidad de comprender la materia, reconocimiento de conexiones.
                                                                         
 2. Claridad; ejemplos.
                                                                         
3. Referencia a su aplicación: proximidad con el yo.
                                                                          
4. Satisfacción de las necesidades de reconocimiento.
                                                                         
5. Facilitar la identificación con el profesor.
                                                           
6. Posibilidad de actividad propia (manual o cognitiva).
                                                           
7. Posibilidad de autodeterminación de los objetivos.
                                                                          
8. Esparcimiento (excursiones, experimentos).
                                                                         
9. Posibilidad de trabajo en grupo.

          La jerarquía de estas condiciones para despertar el interés de los alumnos varía de un caso a otro. Su importancia - y su multiplicidad- puede variar también según las asignaturas.   

            Berlyne (citado por Todt) apuntó que la misma estimulación objetiva provoca en ciertas personas una reacción afectiva positiva, curiosidad y una conducta de exploración, y en otras, una reacción afectiva negativa y una conducta de rechazo. Y distinguió diversas formas de conflicto que ayudan al profesor a provocar curiosidad y conducta epistémica (conducta dirigida a la adquisición de conocimientos).

            Las formas de conflicto más importantes son las siguientes:

                                                                                             1.Duda: surge por medio de informaciones que, como consecuencia de un conocimiento previo insuficiente, no se sabe si hay que creerlas o no. Ejemplo: Los alumnos son confrontados por la siguiente frase: "La diferencia entre los cuadrados de dos números enteros sucesivos es siempre un número impar" .
                                                                                              2.Confusión: surge en la confrontación con problemas que admiten varias soluciones, pero sin que sea posible decidir cuál es la correcta. Ejemplo: Los alumnos reciben un mapa en el que sólo están reproducidos los ríos y las montañas. A ellos corresponde planificar la ciudades.
                                                                                            3.Ambigûedad: surge por medio de informaciones poco claras o incompletas, cuyas implicaciones son, por ello, ambiguas. Ejemplo: Al empezar la clase, el profesor escribe en el pizarrón una fecha histórica: 25-5-1810.
  
                                                                                              4.Incongruencia: surge por fenómenos que contradicen lo que se esperaba. Ejemplo: Un vaso se llena de agua, se le tapa con una tarjeta y se le da vuelta. ¡Al soltar la tarjeta no se cae el agua!.
                                                                                              5.Contradicción: surge por informaciones que no encajan con los conocimientos actuales porque los contradicen. Ejemplo: Se hierve agua en un matraz de cristal. Se cierra el recipiente con un tapón y se le coloca boca abajo. Si se vierte agua fría sobre la base del matraz, el agua comienza a hervir de nuevo.

                                                                                              6.Irrelevancia:surge cuando todas las informaciones disponibles son irrelevantes para la solución del problema. Este tipo de conflicto no debe emplearse, pues provoca angustia.     


BIBLIOGRAFÍA DE MOTIVACIÓN: PUNTO DE PARTIDA Y DE LLEGADA.

·AA.VVDiccionario de Pedagogía. Labor.1964.
·AA.VVEnciclopedia Práctica de Psicología: "La motivación". Hyspamérica. 1985.
·Aebli, Hans: Doce formas básicas de enseñar. Narcea. 1988.
·Araújo/Chadwick: Tecnología educacional. Paidós.1993.
·Becker : Situaciones en la enseñanza. Tomo II. Kapelusz. 1979.
·Bergan/Dunn: Biblioteca de Psicología de la Educación. Tomo 2.Limusa.1990.
·Diem, J.M/Ziv, A: Psicopedagogía Experimental. Kapelusz, 1979.
·Ekstein/Motto: Del aprendizaje por amor al amor al aprendizaje: Paidós.1972.
·Fourcade, René: La motivación en la enseñanza. Narcea. 1977.
·Gardner, Howard: La mente no escolarizada. Paidós.1993.
·Hernández/Sancho: Para enseñar no basta con saber la asignatura. Paidós.1994.
·Leonard/Utz: La enseñanza como desarrollo de competencias.Anaya/2.1979.
·Medaura, Julia: Una didáctica para un profesor diferente. Humanitas.1991.
·Nuttin, Joseph: Teoría de la motivación humana. Paidós.1982.
·Pozo, Juan I.: Teorías cognitivas del aprendizaje. Morata. 1993.
·Quiroga, Ana de:Enfoques y perspectivas en Psicología Social.Ediciones Cinco.1987
·Rogers,C y otros: La Educación y el desarrollo de la personalidad.Paidós.1978
·Sosnick, Hilda de: "Una clase en acción". Revista "La Obra".
·Strang/Crow y otros: Motivación y diferencias individuales. Paidós.1980.
·Todt, Eberhard: La motivación. Herder.1991.
·Varios: Cómo motivar a sus alumnos. Ediciones CEAC.1983.







[1]Se denomina MOTIVACIÓN, en general, al proceso que inicia, mantiene y regula, una actividad orientada hacia un fin más o menos concientemente perseguido. (Mauro Laeng. Vocabulario de Pedagogía. Herder.1971). Es el proceso que provoca cierto comportamiento, mantiene la actividad o la modifica (Andrews, T), puede ser conciente o inconciente y es una condición interna mezcla de impulsos (biológicos), propósitos (intelectuales y sociales), necesidades e intereses. El motivo (interno) es lo que induce, dirige y mantiene la acción mientras que el incentivo (externo) es el recurso para que el individuo persista en su esfuerzo. Por lo tanto, la INCENTIVACIÓN apela a cualquier tipo de motivación extrínseca que estimula el interés y provoca una mejora en el rendimiento. Los incentivos más frecuentes son: a)alabanza; b) recompensas y castigos; c)competencia y emulación; d)conocimiento de los resultados. (AA. VV Tecnología de la Educación. Santillana. 1991).
[2] Esto no significa que se haga una "apología del error" sino un respeto y aprovechamiento del error constructivo: aquel que proviene del tanteo mental o experimental en la búsqueda del conocimiento.
[3]Citado por Hernández/Sancho en: Para enseñar no basta con saber la asignatura. Paidós. 1994.